VAMPISOUL. ¡Saoco! Vol 2. Bomba, plena and the roots of salsa in Puerto Rico 1955 – 1967

Otro tesoro más de Vampisoul.

¡Saoco!-Vol-2-LVÚYa está en las tiendas, disponible en CD y vinilo, el segundo recopilatorio de Vampisoul dedicado a explorar y difundir grabaciones de los años cincuenta y sesenta de diversos géneros autóctonos de Puerto Rico, especialmente la bomba y la plena, que luego se convertirían en las raíces y orígenes de la salsa. Aunque esta compilación agrupa varios nombres que no habían aparecido en el primer volumen publicado en el 2012, ¡Saoco! The Bomba and Plena Explosion in Puerto Rico 1954-1966, algunos, debido a su importancia histórica, repiten protagonismo con otras melodías por descubrir.

Uno de ellos es el simpatiquísimo Mon Rivera, el “Rey del Trabalengua” como se le conoció por su peculiar y desternillante manera de cantar, enredando diestra y rápidamente las palabras o los fonemas de las mismas. Desarrolló el “trombanga”, un formato grupal, que después adoptarían los conjuntos de salsa estándar, que consistía en integrar a la orquesta una potente y colorida sección de trombones. Y ya fuera con el timbalero Moncho Leña y Los Ases del Ritmo, Joe Cotto o su propia orquesta, el hijo del también músico Ramón Rivera (de apodo “Rate el Plenero” o “El Viejo Mon”) brilla y encanta por su talento sobrado de gracejo. De las que se incluyen de él (y aunque todas me gustan), destaco el hitazo “Dolores”, una pachanga-twist monumental que incita a sacarle brillo al suelo; los gangosos versos de “Martínez Nadal”, delirante crítica social dedicada a este periodista, abogado y político que existió realmente en Puerto Rico entre los años 20 y los 40; y los dobles sentidos y las oraciones ininteligibles de “Kijis Konar”, riquísimo tema que sonoramente evoca otro tiempo más galante y provechosamente festivo.

De una labor aún más importante que la de Mon Rivera, este recopilatorio recoge varios temas del percusionista Rafael Cortijo (y Su Combo), pedazo de músico que unió fuerzas con el cantante Ismael Rivera, Maelo para los amigos, de alias “El Sonero Mayor” y a quien los grandes de la salsa le tienen como padrino. Cortijo representaba a una clase social humilde y fue principalmente él quien sacó la bomba y la plena de los arrabales puertorriqueños para mostrarla al resto del mundo. Imposible no prenderse de piezas como la titular “Saoco” (sinónimo en Puerto Rico de swing, ritmo y sabrosura); la afrocubana “Oriza”, para que tú lo bailes con tu negrita, como bien dice la canción; “El negro bembón”, que describe un crimen racista a ritmo de guaracha; y “Me voy pa’ Marancagaya”, irresistible samba que demuestra que en el Caribe también se tocaban ritmos sudamericanos (en este caso brasileño), dándoles a su vez características personales; entre otras.

Para subrayar también los nombres de Chivirico y Kito Vélez, de los que se incluyen dos temas de cada uno (¡echo de menos alguna más!). El primero es un fantástico guarachero y sonero que giró en los años cincuenta con Dámaso Pérez Prado, “El Rey del Mambo”. “Apágalo”, dedicada a México, y la sufridora “Qué culpa tengo yo” son dos joyitas inolvidables. Rogelio “Kito” Vélez, por su parte, nos hace mover las caderas con el merengue “Qué chévere” y también con “Rulé con dama”, canciones que no deben de faltar en ningún guateque estas vacaciones.

Menos habilidoso que Mon Rivera a la hora de darle a la lengua, en “Tras tres tragos” Mario Ortiz & His All Star Band con Paquito Álvarez dan cátedra, sobre todo, en los estupendos lances instrumentales que también resaltan en el guaguancó “Se acabó el bembé”.

Especialmente Ramito pero también Chuíto el de Bayamón son los dos máximos exponentes de la tradición musical de los jíbaros (un término de uso común en Puerto Rico para referirse a los campesinos de ascendencia española que habitan las regiones montañosas de la isla), quienes incluso se presentaban artísticamente con los atuendos típicos del pueblo (pañuelo colorao, sombrero de pava y, en el caso de Ramito, un machete) y por ello son considerados iconos populares. El primero, de nombre real Florencio Morales Ramos, se ganó el mote de “El Cantor de la Montaña” y aquí le escuchamos con la cadenciosa “Candela” y con “Lo que tú no sabes”, que interpreta de manera apasionada e intensa, seguramente marcando vena en el rostro al cantarla. Chuíto, del que se recuperan dos temas, fue pionero al ser el primer trovador que se escuchara en la radio del país.

Caso único es el de Odilio González, “El Jibarito de Lares”, un niño prodigio que sacudió a Puerto Rico con plenas como “El paquetero” (sinónimo de embustero o mentiroso) o “Muchachita Lozana” (pura reivindicación boricua). Finalmente “Pacharo”, un homenaje al plenero de este mismo nombre que difundió este género durante los años 20, interpretada por el acordeonista Ismael Santiago y Sus Pleneros con Ángel Luis Torruellas, y “Arrabalera”, composición que pone de relieve las diferencias sociales entre dos personas de la misma isla, a cargo de Toñín Romero con Claudio Ferrer y Sus Jíbaros, son otras dos piezas que se pueden gozar en esta exquisita, reveladora e instructiva publicación (las notas interiores, que firma Yannis Ruel, no son otra cosa que lecciones de historia). Como de costumbre, Vampisoul ha editado otro tesoro más. Estos sí son los éxitos del verano.


Artículo publicado originalmente en Fac magazine.


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