CHARLIE KAUFMAN y DUKE JOHNSON. Anomalisa

Las conclusiones a las que llega “Anomalisa” son agridulces. Unos descubren que la vida tiene algo más que ofrecerles de lo que creían, y otros topan con el muro de la soledad y la insatisfacción vital, acompañada de resignación.
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Anomalisa-cartel-notaNo he conocido todavía a nadie que no reconozca como genialidades los guiones de Being John Malkovich (Spike Jonze, 1999), Adaptation (Spike Jonze, 2002) y Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004). Todos ellos los firma Charlie Kaufman, un judío neoyorquino de 57 años que en el 2008 escribió y realizó su primer film, Synecdoche, New York, con Philip Seymour Hoffman y Catherine Keener como protagonistas.

Se podría considerar prácticamente un autor de culto. Su trabajo hasta ahora se ha caracterizado por una exploración constante en los complicados enredijos de la mente humana, la multiplicidad de percepciones sobre uno mismo y el otro, los límites entre la cordura y la locura…

En Anomalisa (2015) Kaufman incide de nuevo en estos temas, haciendo mancuerna con Duke Johnson, director que se especializa en la animación en stop-motion.

El film es una reflexión sobre la soledad y aislamiento de un hombre en el que todos podríamos reconocernos, Michael Stone (voz de David Thewlis), paradójicamente un exitoso autor de libros de autoayuda enfocado en el sector empresa y atención al cliente.

Michael Stone ha llegado a un punto de estancamiento en su vida: canoso, barrigón, aburrido de su vida, de su trabajo, de su esposa y su hijo. Al más puro estilo Kaufman, Stone percibe a los demás con el mismo tipo de rostro, con un mismo tipo de voz (sin importar género), incapaz de reflejarse, interesarse o intimar con nadie, sufriendo episodios de alucinación, angustia y desequilibrio emocional.

Es hasta que conoce a una chica llamada Lisa (voz de Jennifer Jason Leigh), insegura de sí misma y más bien convencional, que experimenta sensaciones que le hacen recordar que está vivo, pero al pasar de las horas sólo se dará cuenta que se trata de un espejismo, un intento, desesperado quizá, de encontrar cierto sentido ilusionante a su vida.

ANOMALISA

Las conclusiones a las que llega Anomalisa son agridulces. Unos descubren que la vida tiene algo más que ofrecerles de lo que creían, y otros topan con el muro de la soledad y la insatisfacción vital, acompañada de resignación.

Al margen de los toques de humor, el film duele porque los autores plasman emociones humanas universales en su relato protagonizado por marionetas de una forma en que cualquiera que haya vivido el anhelo de querer sentirse renacer por un amor podrá verse a sí mismo en la pantalla, por momentos encontrando consuelo, en otros, casi todo el rato, más bien desazón…

Anomalisa no es el trabajo más interesante de Kaufman pero creo que sí gustará a sus seguidores y a aquellos que se acerquen a las salas movidos por la curiosidad de encontrar películas con algo que decir y expuestas de forma original. Esta desde luego cumple con ello.


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