La Galería L 21, en expansión

En la última edición de ARCO la galería L 21, ubicada en Mallorca y Madrid, se hizo con el Premio Ron Barceló Imperial/ARCOmadrid por su exposición “The Apartment (Piloto)”. Hablamos con los galeristas, Óscar Florit y Francesco Giaveri.
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La galería Louis 21 o simplemente L 21 como así ya más se le conoce desde hace un tiempo, empezó sus actividades en el año 2012 en Mallorca con la finalidad de representar artistas emergentes. Desde abril del 2013 también está presente en Madrid en uno de los puntos clave de lo que sucede en la escena de arte contemporáneo de la capital: la calle Dr. Fourquet.

En la última y reciente edición de ARCO, L 21 participó por primera vez en la feria, y lo hicieron a lo grande ya que se vieron galardonados con el Premio Ron Barceló Imperial/ARCOmadrid por su exposición The Apartment (Piloto), contando con la posibilidad de mostrar a sus artistas en dos stands.

La Vida Útil (LVÚ) conversó con los galeristas responsables, Óscar Florit (ÓF) y Francesco Giaveri (FG).

LVÚ: Brevemente, ¿quiénes son los artistas que representáis y cuáles son sus señas de identidad?

FG: Representamos a nueve artistas, Álvaro Gil, Antonio González, Bel Fullana, Cristina Garrido, Ian Waelder, Pep Vidal, Pol González Novell, Rafa Forteza y Alejandro Leonhardt. La mayoría de ellos son artistas emergentes, de una generación nacida en los ochenta. Ocho españoles y un latinoamericano, chileno, que es Leonhartd. Trabajamos con ellos porque cubren o investigan una parte de lo que consideramos es el arte contemporáneo. Tenemos un diálogo constante con ellos, casi cotidiano. La galería debe de ser un interlocutor privilegiado con el artista.

LVÚ: ¿Cuáles son los criterios que empleáis a la hora de elegir a vuestros artistas?

FG: Son varios, pero el más importante es que su obra nos emocione y nos llegue.

ÓF: Básicamente trabajamos con artistas que nos seducen desde un primer momento, tanto sean artistas conceptuales como formales. Tenemos la sensación de que nuestros artistas sí son muy auténticos. El otro día hablando con el subdirector del Reina Sofía, João Fernandes, me decía que existía cierto manierismo en los artistas jóvenes, que se parecen entre sí. Y evidentemente ocurre eso, que un artista de la galería te puede recordar a otro nacional o internacional, con o sin prestigio; pero la esencia de su trabajo sí que tiene algo genuino.

Por otro lado también creo que trabajamos con artistas que van muy al hueso. Ir muy al hueso es quitar todo lo que sea innecesario dentro del trabajo artístico e ir a la esencia, ir al punto que le interesa al artista. Haciendo una lectura muy rápida de la galería y excluyendo el trabajo de Rafa Forteza que quizá es mucho más barroco –por cierto, estábamos exhibiendo una individual suya en Madrid hasta hace muy poco-, el resto sí son artistas que van a encontrar la esencia de la pieza, la esencia del objetivo, yendo siempre al mínimo.

Creo que también nuestros artistas tienen una mirada muy inocente dentro de las artes plásticas. No trabajamos con artistas políticos o reivindicativos, ni que tengan un tono desagradable. El hilo conductor entre uno y otro es la ingenuidad, la frescura, hay una amabilidad detrás de su trabajo. También se nota en el trato que tenemos con ellos como personas ya que se ha creado como una especie de familia con el equipo que es muy estimulante para todos, tanto para Francesco y para mí como para ellos; cuando estamos juntos se generan una serie de debates y discusiones que son súper interesantes.

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LVÚ: ¿Con qué idea concebisteis The Apartment (Piloto), la exposición con que habéis ganado el Premio Ron Barceló Imperial/ARCOmadrid?

ÓF: La idea era darle un giro a la galería de arte. Todo esto nació de una forma muy sencilla. Cuando abrí el espacio de Louis 21, lo abrí como un showroom. Profesionalmente soy diseñador industrial y de interiores, entonces lo que hice fue alquilar un local para mostrar mi forma de trabajar al público. Eso de alguna manera fue mutando hasta que llegó un momento que lo que hacíamos era invitar a personajes relevantes del mundo de la cultura nacional recreando su apartamento dentro del espacio de la galería. Por una serie de motivos decidí abandonar ese proyecto y centrarme en intentar ser una galería contemporánea. Fue cuando cambiamos el nombre a L 21 y en un viaje a Londres el año pasado se me ocurrió volver a retomar esa idea porque quizás el marco había cambiado, es decir, cuando nosotros abrimos nadie conocía a Louis 21 pero después de varios años en Madrid y más años en Palma, la marca de Louis 21 o L 21 empezó a tomar forma, y entonces el marco era distinto. Decidí que era momento de retomar esa idea de una forma mucho más sintética. En los primeros proyectos había elementos de decoración, era más real en un sentido doméstico, en el caso de The Apartment el apartamento era muy ficticio, es decir, te podías sentar en los muebles pero no es un mobiliario pensado para convivir con él, los cajones del aparador no abren, están vacíos. The Apartment es un objeto más teatral; en realidad es como una maqueta, por eso se llamaba El Apartamento (Piloto), como cuando vas a IKEA y la televisión de un mueble es de plástico, es ese tono el que queríamos conseguir.

Y por otro lado también el reto era ver cómo funcionaban esos nueve artistas juntos dentro de la galería, adivinar cuál es nuestra línea. Cuando montamos el apartamento y empezamos a colgar las piezas nos dimos cuenta que esa línea existía porque era muy fácil colocar una obra a un lado de la otra siendo de artistas muy opuestos y que funcionara, cosa que a mí me parece lo más complicado dentro de un montaje de este tipo; cuando en 60 metros tienes que meter a tantos artistas es muy difícil hacer el montaje y que no haya nada que chirríe y que uno no tenga un tono mucho mayor que otro. Y eso se consiguió con el Apartamento, fue como hacer una cena en familia y ver cómo se iba a comportar esa familia junta y la verdad es que no hubo discusión, el resultado fue muy agradable. Fue una grata sorpresa.

FG: Empezó como algo lúdico, la idea era cambiar la estructura de la exposición de galería, que es la de un cubo blanco, para convertirla en otra cosa, en otro tipo de montaje, más atrevido y que nos diese un margen de libertad más amplio, porque una persona que desee convivir con el arte en su casa evidentemente tiene un criterio propio, no sigue la lógica de una instalación de una galería. Nuestro objetivo era demostrar que se puede convivir con el arte y por otro lado, muy importante, que la gente se quedase más tiempo en la galería. El arte no siempre se puede ver de un vistazo, cuanto más tiempo te quedes al lado de la obra y puedas dedicar más tiempo a su visión, a su comprensión, a establecer un diálogo con ella, será mejor, la obra puede vivir más. Esta es también una manera de fomentar el coleccionismo, demostrar que se puede convivir con el arte, que si tienes un diálogo constante y cotidiano con la obra que tienes en tu casa, te abrirá otras puertas, otras claves de lectura y te aportará un valor.

ÓF: Y no sólo recibimos el premio Ron Barceló, antes ya nos había recomendado la revista de decoración Architectural Digest (AD) como el mejor proyecto del año a nivel internacional. Se le ha dado mucha importancia al proyecto, yo no sé si la tiene o no pero el público lo ha aceptado, lo ha entendido y lo ha valorado en positivo.

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LVÚ: ¿Viviríais en The Apartment?, ¿vuestras casas se parecen a The Apartment?

FG: (Risas) Mi casa se va pareciendo a The Apartment, afortunadamente. Y sí, yo creo que se podría vivir tranquilamente en un sitio así.

ÓF: Mi casa es una casa muy parecida a la The Apartment, lo que pasa es que es una casa donde hay niños, donde hay manchas de Cola Cao en el sofá, donde hay plantas, donde los cajones se pueden abrir, pero sí es un espacio muy similar. La galería debe ser reflejo del propietario o de los propietarios en este caso, tiene que ser una extensión de tu personalidad igual que el trabajo del artista debe ser reflejo de su personalidad. Nosotros no trabajamos la galería como una marca en la que busquemos diferenciarnos por tener una serie de artistas que tengan un cierto caché, sino que estamos buscando algo que como galeristas nos sintamos completamente identificados.

LVÚ: Al margen de que se haya podido ver The Apartment (Piloto) en ARCO, ¿vais a traer esta exposición a Madrid?

ÓF: No, por la sencilla razón de que el espacio de Madrid no nos permite la flexibilidad del espacio de Palma ya que es mucho más pequeño. Y así como en Palma nosotros llevábamos como galería un año de adelanto respecto a la de Madrid, más los dos años que yo había estado con el showroom, me podía permitir el lujo de hacer un cambio de dirección porque el público local en Mallorca ya conocía el proyecto, y era momento de hacer un giro para que no se aburrieran de nosotros. En Madrid yo creo que todavía no es el momento de hacer ese giro, hay que seguir intentando encontrar nuestro nicho dentro de la calle Fourquet y dentro de lo que es Madrid en general, y seguir apostando por lo que estamos haciendo: exposiciones contenidas.

LVÚ: Recientemente tuvo lugar ARCO y en la prensa se habló mucho sobre el repunte del mercado del arte pero, ¿cuál es vuestro balance de ARCO?, ¿hay razones para el optimismo?

FG: Sí, desde luego, estamos contentos. El primer año siempre es el más complicado, hay que darse a conocer dentro de la feria, tener una visibilidad dentro de tantas propuestas y ha sido muy positivo.

ÓF: Si te soy sincero, desde principios de junio 2014 –y no sé a qué se debe, si es por el trabajo hecho anteriormente o porque los astros se han puesto de acuerdo para que nos vaya un poco mejor- nosotros hemos empezado a vender de forma más regular, a hacer una venta prácticamente semanal desde junio hasta ahora y de momento no hemos perdido la racha. Ya no tenemos que estar tan pendientes de los gastos que nos vienen, la rueda empieza a girar. No sé a qué se debe pero está ahí y ARCO ha ido bien, teníamos expectativas con dos espacios y con toda la comunicación que conllevaba el premio de la feria, y se han superado, hemos vendido más de lo que esperábamos en un principio.

LVÚ: Aparte de lo que vosotros llevasteis a ARCO, ¿qué os ha llamado la atención de esta edición?

FG: Me gustó mucho la parte de #Opening, estuvieron varias galerías que seguimos; es la parte que he tenido tiempo y posibilidad de explorar más. Estoy contento de haber sido parte de esta propuesta curatorial de Luiza Teixeira de Freitas y Chris Sharp. Me gustaron las propuestas de Clifton Benevento y de Antoine Levi.

ÓF: Yo visito ARCO desde 2004-2005 y vi una feria que cada vez está más limpia, cada vez se ve más clara cuál es la intención, me refiero a estos cinco años en los que ha estado Carlos Urroz al frente de la feria. Los pasillos estaban más despejados, se notaba la presencia de coleccionistas internacionales. Eso es bueno para una feria como ARCO, que llame la atención de coleccionistas de fuera de España, tanto europeos como americanos. Por la parte que nos toca a nosotros, el hecho de que este año decidieran abrir #Opening a las galerías españolas y ser nosotros una de las tres que hemos entrado ha sido muy positivo.

Me gustó la propuesta de Proyectos Ultravioleta, que presentó un proyecto de escultura de Naufus Ramírez-Figueroa, al que conocía más por su línea perfomance. Me encantó también ver que galerías como Maisterravalbuena y Nogueras Blanchard empiezan a ocupar el lugar que les corresponde en la feria. Están en la entrada. Denota que el trabajo que están haciendo estas dos galerías -que para mí hoy en día son el ejemplo de lo que se debería hacer a nivel galerístico porque su trabajo es encomiable- empieza a recoger frutos; ver que estaban en esas posiciones y con stands de una calidad excepcional, fue ver que si uno trabaja lo termina consiguiendo.

Antonio González

Antonio González

LVÚ: Tenéis dos galerías, una en Mallorca y la otra en Madrid, ¿funcionan de manera similar o aplicáis diferentes criterios para cada una?, ¿cuáles serían las diferencias?

OF: Normalmente los artistas exponen en Palma primero y luego en Madrid a excepción de Pep Vidal. En su caso hicimos directamente Madrid porque quizás en Mallorca era más complicado para el tipo de público que hay, no para entender su trabajo pero sí para apoyarlo. En cambio en Madrid teníamos constancia de que había una serie de coleccionistas y comisarios que teníamos la sensación de que iban a respaldar el proyecto. La diferencia es que Madrid tiene más que ofrecer, el día que inauguramos nosotros inauguran asimismo catorce galerías más. En Mallorca también somos muchas galerías pero yo creo que L 21 es la única que trabaja en la línea en la que lo estamos haciendo, con artistas jóvenes, súper contemporáneos; además estamos trayendo muchos artistas nacionales e internacionales al proyecto “The Envelope”, artistas que están pasando de ser emergentes a tener quizá una carrera de ya medio recorrido. Siendo Mallorca un lugar donde hay muchísimos coleccionistas, desde el primer momento hemos tenido su aceptación.

LVÚ: Si yo me paseara por Mallorca o Madrid, ¿qué galerías debería visitar según vuestra recomendación y aparte de L 21?

FG: En Madrid García Galería y The Goma, galerías bastante cercanas a nosotros.

ÓF: En Mallorca está muy bien el trabajo de Mallorca Landings, un coleccionista sueco que tiene una casa donde alberga su colección y una galería en la que hace proyectos con artistas casi todos americanos, muy centrado en la escena de Los Ángeles, es un espacio súper recomendable; y la galería Kewenig por ser una histórica galería alemana que nos trae siempre propuestas de un nivel altísimo a la isla. Esas serían mis recomendaciones.

LVÚ: ¿Qué momento vive el arte contemporáneo en España, Europa y el mundo?

ÓF: Yo te puedo hablar del contexto que nosotros controlamos que es el mercado nacional y pongo la palabra mercado porque es a lo que nos dedicamos en una galería. El nivel de artistas españoles jóvenes es altísimo si yo lo comparo con otras partes ya que viajamos y hacemos ferias. El problema que tenemos en España es que no hay un apoyo político cultural fuerte que ayude a que esto funcione. Así como en Estados Unidos existen una serie de leyes que ayudan a que las grandes empresas tengan colecciones porque luego ese dinero lo desgravan fiscalmente, en España esto no existe. Tenemos una serie de desventajas que si políticamente se resolvieran, podríamos ser una potencia a nivel artístico porque hay un nivel enorme. De hecho L 21 lo demuestra teniendo de nueve, ocho artistas españoles. ARCO también nos ha servido para ver el nivel de atención que recibían nuestros artistas por parte de coleccionistas extranjeros y ha sido muy alto.

FG: Somos una galería que nació en una de las crisis económicas más duras de los últimos años y entonces vemos que la situación poco a poco se va normalizando, hay un crecimiento indudable en el mercado del arte y los artistas de las nuevas generaciones están muy bien preparados, trabajan localmente pero ya tienen una formación y una preparación técnica internacional, esto es muy positivo y creo que hay que fortalecer este aspecto. El artista español es tan bueno y puede competir con cualquier artista de otro país, hay que olvidar el complejo de inferioridad. Este complejo nunca ha estado justificado, en los ochenta la presencia de galerías españolas en Art Basel, que es la feria más importante del mundo, ocupaba el segundo puesto después de Alemania, creo que es un dato que por sí sólo habla de la potencialidad del arte de este país. La idea de estar acomplejado y pensar que lo que viene de fuera es mejor hay que quitársela cuanto antes porque no tiene fundamento.

LVÚ: ¿Cuáles serán los próximos movimientos de L21, a corto, mediano y largo plazo?

ÓF: Ahora estamos en un momento de expansión y de captación de nuevos artistas. Teniendo ya ocho españoles hemos pensado que es momento para empezar a trabajar con artistas extranjeros que tengan un nivel curricular y de presencia en el mercado igual o mayor que los artistas que nosotros estamos exponiendo.

Ahora mismo y hasta el 4 de mayo estamos exhibiendo a Antonio González en Palma, es un pintor que lleva veinte años trabajando con el tema de la pintura, principalmente trazos muy limpios, buscando la repetición constantemente en su trabajo; es una investigación del color primario y del blanco y negro, y también de las formas: círculos, rayas, puntos, triángulos, cuadrados, formas geométricas muy simples.

El mes que viene vamos a presentar a Álvaro Gil en Palma, un escultor navarro. Su trabajo está relacionado con el mundo del juguete, el tuning y el bricolaje. En base a esas tres subculturas realiza un trabajo muy manual, intentado buscar diferentes composiciones y elementos estructurales con los que él se siente identificado como artista.

Paul Cowan

Paul Cowan

En Madrid inauguramos ya una individual de Paul Cowan, es la primera vez que la galería hace una colaboración con un artista estadounidense. Cowan tiene representación en galerías tanto en su país como en Europa, así que está más establecido en el circuito de arte emergente. Hemos presentado una serie de lienzos de gran formato que imitan la pintura sin serla porque en realidad son unos bastidores que están forrados con una tela monocroma. Estas “pinturas” se complementan con unos anzuelos para pescar, hay dos tipos distintos de anzuelo, las cucharillas y las moscas, elementos que para un pescado pueden ser reales pero que en realidad son artificiales, un poco el mismo concepto que Cowan aplica a las telas monocromas.

FG: Para nosotros es un honor poder presentar a Cowan en Madrid. Luego inauguramos una exposición de Valerie Krause, una artista alemana.

ÓF: Así nuestra galería no sólo tendrá una visión nacional o local sino internacional y al final va a ser lo que hará que nuestros artistas puedan ir a otras ciudades. En el caso de Krause hemos hecho un intercambio con una galería de Berlín, Rolando Anselmi, nosotros le hemos cedido a Pep Vidal y ellos nos dejan a Valerie. Empiezan a existir estos cambios con galerías con las que nos sentimos identificados.

LVÚ: Por último ¿qué le diríais a la gente ajena a la escena del arte contemporáneo que puede sentir rechazo por lo que los artistas hacen hoy y que se enfadan porque un vaso de agua pueda valer 20 mil euros?

ÓF: Yo cada vez estoy más convencido que lo poco que nos diferencia de los animales es la cultura, el conocimiento. Entonces toda esta gente que insiste en reírse de una obra de Wilfredo Prieto, que a mí me parece una obra excelente, deberían invertir más tiempo en cultivarse ellos mismos, leer un libro, ir al cine, ir al teatro, ir a una galería. Es gente que está muy vacía en ese sentido, les animo a que se pongan las pilas y que se instruyan. Uno no puede sólo comer, cagar y follar. Hay que hacer más cosas en este mundo.

FG: Bob Dylan canta en “Times are changin” que no se puede criticar lo que no entiendes. Hay que tener conocimiento y voluntad de conocer, de divertirse y disfrutar con el arte, ser curioso, ir a la galería o al museo de arte contemporáneo como parte de un hábito y no quedarse en la anécdota morbosa del precio del vaso sin conocer el contexto ni conocer la trayectoria del artista. Prieto además en concreto tuvo una retrospectiva importante en el CA2M hace muy pocos años. El precio es un elemento anecdótico, creo que eso sólo le debe interesar a la persona que lo va a comprar. Es más interesante hablar del significado, del por qué, del gesto de esta obra.

Lamentablemente en estos grandes eventos se genera morbo y se reducen a la anécdota, cuando hay miles de obras que pueden interesar a distintos espectadores. Ahí la prensa tiene su responsabilidad por descontextualizar la obra y llevarla a un terreno que no tiene mucho sentido porque se pierde la labor que está detrás tanto del artista como de la galería.

Un urinal ya no tiene precio y este urinal ha sido presentado hace un siglo, entonces ¿cuál es el tema?, ¿de qué estamos hablando?

Si la gente se enfada o reacciona violentamente contra este tipo de asuntos, se puede contestar lo que Pasolini decía frente a Saló, que la gente también tiene derecho a indignarse o a escandalizarse, es una reacción humana. Pero creo que es una pena. Es más importante hablar de lo que el arte dice, lo que transmite, su potencialidad, hacia dónde va la propuesta y hacia dónde nos lleva y no sobre lo que está alrededor del arte, como puede ser el precio, porque me parece trivializarlo y esto es negativo.

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Fotos: John Forest.


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