Se filma “Galanteos en Venecia” en la Zarzuela

Como si tratara de la filmación de una película, se mezcla el argumento original de la obra de Barbieri con la intervención espontánea de un supuesto equipo de rodaje. Solvente y divertido el montaje propuesto por Paco Mir.
Se-filma-galanteos-en-venecia-cabecera

13/10/2015, Teatro de la Zarzuela, Madrid.

A finales del año pasado los aficionados a la lírica se vieron pronunciando la palabra Venecia a raíz de la Muerte en Venecia de Britten que se pudo ver en las tablas del Teatro Real. Ahora la Zarzuela arranca su temporada 2015-2016 con Galanteos en Venecia de Francisco Asenjo Barbieri, una obra que no se había repuesto desde hace más de un siglo. Y más allá de la localización donde se desarrollan estos títulos, poco o nada tienen que ver.

Galanteos es una zarzuela todavía de juventud en la carrera del compositor, estrenada en 1853, cuando Barbieri ha cumplido sus treinta años. Si bien es cierto que Galanteos fue un gran éxito, todavía faltan once años para el estreno de Pan y toros y sobre todo veintiuno para El barberillo de Lavapiés, sus obras maestras sin lugar a dudas. Sin embargo, el inconfundible estilo y alma de Barbieri ya están aquí, y no de manera tenue.

El rescate de esta obra se lo debemos a Paolo Pinamonti, el ya casi ex director artístico de esta casa, que además de un gran curioso-investigador, es de origen veneciano.

Galanteos a la vista.

Galanteos a la vista.

El montaje propuesto por Paco Mir (director de escena) es, además de solvente y fluido, divertido. Como si tratara de la filmación de una película, se mezcla el argumento original de la zarzuela con la intervención espontánea de un supuesto equipo de rodaje que va y viene, maquillando a los cantantes, ajustando la escenografía o de plano interrumpiendo la acción con un “¡corte!”. El falso equipo de rodaje interviene incluso antes de que empiece la función, haciendo como que ajustan los focos de los palcos, paseándose por los pasillos en el patio de butacas comentando en voz alta cosas como “aquí va a haber un zoom; esta gente sentada aquí tienen que salir guapos porque saldrán en una toma”, etc. Para el equipo de rodaje, el público, nosotros, no éramos otra cosa que figurantes (eso sí, sin catering). Esta curiosa situación generó múltiples salidas cómicas que, teatralmente, quizá fue lo más interesante y entretenido de la función.

Sonia de Munck, inspirada.

Sonia de Munck, inspirada.

El tono de la escenografía a cargo de Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, que remite a los cuentos ilustrados decimonónicos tardíos, me recordó al que propusieron José Carlos Plaza y Francisco Leal en Los diamantes de la corona, otra obra rescatada por Pinamonti de Barbieri (estrenada un año después que Galanteos) que se montó a finales del año pasado.

En cuanto al peso musical, la mejor del reparto sin duda fue Sonia de Munck (Laura), si bien es verdad que las páginas más hermosas de la partitura son las de su personaje. También a gran altura estuvo José Antonio López (Don Juan), a quien una obra como esta le parecerá un paseo por la nubes después de haber protagonizado El público de Mauricio Sotelo, una de las obras más trasgresoras y radicales que se han podido ver últimamente en un escenario, encargo, cómo no, de ese punk de la ópera que fue Gerard Mortier.

Carlos Cosías (Conde Grimani) mostró su gran naturalidad escénica, Juan Manuel Padrón (Pablo) divirtió en su “Canción de la borrachera”, y la esencia voluptuosa de Cristina Faus (Condesa Grimani) sedujo. Fernando Latorre (Marco) no terminó de convencer. Las intervenciones de Pepín Tre haciendo de varios personajes aunque finalmente siempre haciendo de él mismo, fue hilarante.

Cristóbal Soler en el podio extrajo un Barbieri delicioso, vivo, cercano. Ya sólo por su dirección hay que ir al teatro.

Por supuesto, Galanteos en Venecia está lejos de ser una obra que deje huella (argumento simplón y predecible basado en malentendidos, enredos y confusiones, motivaciones vagas de los personajes, algunos números musicales olvidables aunque otros, eso sí, podrían estar entre la mejor producción de Barbieri, que no es poco decir…) pero reflexionándolo, me parece que, de acuerdo a lo que se espera de un teatro como la Zarzuela, ha sabido cumplir mejor sus expectativas en este arranque de temporada que lo que ha sido el Roberto Devereux de Donizetti en el Teatro Real.

José Antonio López cortejando a Cristina Faus.

José Antonio López cortejando a Cristina Faus.


Fotos: Teatro de la Zarzuela.


¿Te ha gustado lo que has leído? Haz una contribución a través de PayPal entre los 0.10 € y los 18 € (o su conversión a cualquier tipo de divisa) para que La Vida Útil pueda resistir y crecer:

Botón donar Paypal

Sin comentarios... aún

Deja un comentario

*

*

336x280ad

Relacionado con

Suscríbete al boletín de LVÚ

Cada mes tendrás en tu correo electrónico un boletín con el resumen de lo más destacado de La Vida Útil. Si luego te arrepientes, darte de baja es muy fácil.
* = campo obligatorio