George Benjamin reclama la importancia de una gran ópera contemporánea con “Written on Skin”

Digámoslo de una vez, todos los halagos con que vino promocionada "Written on Skin" están justificados. Nos falta perspectiva pero podría tratarse de uno de los mejores títulos operísticos de lo que llevamos de siglo XXI.
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17/03/2016, Teatro Real, Madrid.

George Benjamin (Londres, 1960) estrenó Written on Skin, su primera ópera de gran formato (Into the Little Hill del 2006 es su único antecedente escénico-lírico, pero se enmarca dentro de la ópera de cámara), en el Festival de Aix-en-Provence en 2012 (quedando registrada en CD). Desde entonces ha ido cultivando muy buenas críticas en diversos escenarios, de entre los que destaca la Royal Opera House de Londres, donde se realizó una grabación en DVD y Blu-Ray editado por Opus Arte.

Desafortunadamente, en esta mini gira por España, ni en el Liceu de Barcelona el día 16 de marzo ni un día después en el Teatro Real de Madrid se pudo disfrutar de una puesta escénica de este título, ofreciéndose en versiones de concierto, semiescenificadas.

Estuvo el propio compositor británico dirigiendo estos conciertos al mando de la Mahler Chamber Orchestra, y en el reparto se pudo contar con algunos de los nombres que estrenaron la obra, en concreto la pareja principal: la soprano canadiense Barbara Hannigan y el bajo-barítono inglés Christopher Purves, cantante que el público del coliseo madrileño ya pudo conocer en el rol titular de The Perfect American de Philip Glass, retrato incómodo de Walt Disney.

Digámoslo de una vez, todos los halagos con que vino promocionada Written on Skin están justificados. Nos falta perspectiva pero podría tratarse de uno de los mejores títulos operísticos de lo que llevamos de siglo XXI.

Written-On-Skin-Teatro-Real-George-Benjamin-2Varios argumentos para defender esta sentencia. En primera, su gran libreto, su gran potencialidad e intensidad dramática intrínseca. El texto viene firmado por Martin Crimp, y está basado en una leyenda escrita en lengua occitana conocida como Le cœur mangé del trovador Guillem de Cabestany, en la cual, resumidamente, un celoso y cruel marido hace comer a su esposa, sin que ésta lo sepa, el corazón de su amante. Esta historia también la recogería Giovanni Boccaccio en El Decameron e incluso el propio Stendhal, como así nos lo refiere Luis Gago en el estupendo texto que se incluyó en el programa de mano del Teatro Real, hace una alusión a este motivo en su célebre novela Rojo y Negro.

También, por supuesto, la música de George Benjamin por sí misma es un reclamo lo suficientemente convincente como para hacernos pensar en la importancia (y urgencia) de una gran ópera contemporánea que haga avanzar una expresión y una tradición que definitivamente no debemos dejar morir ya que, como comprobamos los que hemos experimentado esta ópera, el arte lírico aún tiene mucho que ofrecernos.

En Written on Skin se pueden encontrar reminiscencias de Bartók, Peter Eötvös, Britten, Schöenberg, Charles Ives, Messiaen… El oído paladea timbres ricos y poco habituales: viola da gamba, mandolina, armónica de cristal, percusiones varias, un contratenor…

Crimp y Benjamin potencializan la proyección dramatúrgica, poética, psicológica, emocional, evocadora y narrativa del razó medieval y el resultado es un libreto y una partitura muy potentes, que mantienen la tensión en todo momento, que bucean en perfiles oscuros de la mente, que indaga en el poder magnético de la palabra escrita; Written on Skin hiere, plasma un erotismo torturado, una sensualidad y un amor irrefrenables pero reprimidos y prohibidos, se percibe una amenaza constante, un silencio inquietante; impresionan sus momentos de gran brutalidad orquestal y escénica.

En definitiva es un gran drama que me hizo pensar en esta reveladora cita de Gilles Deleuze que constantemente viene a mi mente: “No hay obra de arte que no haga un llamado a un pueblo que todavía no existe”. ¿Será que en uno años, cuando echemos la vista atrás, Written on Skin entusiasmará al público de entonces como lo hacen ahora aquellas obras rompedoras del pasado que ya hemos alcanzado como sociedad?

George Benjamin y la convicción de que el arte lírico aún tiene mucho que ofrecer.

George Benjamin y la convicción de que el arte lírico aún tiene mucho que ofrecer.


Fotos: Javier del Real / Teatro Real.

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