De los equilibrismos de Iceta y las incoherencias de un antitaurino ecopijo: relevo en el Ministerio de Cultura y su relación con la tauromaquia

Urtasun ha calificado a la tauromaquia de "injusta, sádica y despreciable" pero dice que levantará la bandera de la cultura frente a la censura y el miedo. ¡Ja!,...
Iceta, Urtasun y la tauromaquia

Es que me parto. Bueno, primero me río y luego me entra la mala hostia. El antitaurino Ernest Urtasun, recién nombrado ministro de incultura, hablando de hacerle cara a la censura y alabando a Jorge Semprún, aficionado taurino y ministro de Cultura (éste sí con mayúscula) durante el mandato de Felipe González. En fin, que la posmodernidad te permite tener opiniones y posturas que no se sustentan ni son coherentes unas con otras y no pasa absolutamente nada. Como ser de la comunidad LGTBI+ y ondear una bandera palestina (¿se acuerdan cuando nos burlábamos de los gays que votaban a la derecha? Pues ahora hay que burlarse también de los gays que votan a la izquierda puesto que sus representantes pactan secretamente con y apoyan públicamente a quienes les quieren ver muertos. Es lo que hay y es una pena, realmente no tienen dónde arrimarse…).

He visto el acto de cesión de la cartera del Ministerio de Cultura. Ha hablado primero Iceta y luego Urtasun. Ha durado unos 25 minutos. No se mencionó ni una sola vez la palabra tauromaquia a pesar de que es una de las competencias de este brazo del gobierno, una actividad protegida constitucionalmente.

Dentro de lo que cabe preferiría a Miquel Iceta. También es antitaurino pero creo que por lo menos es ante todo, y a diferencia de este economista ecopijo, un señor de Estado, y, por lo que parece, un gestor eficiente. Además, en el 2010, Iceta en el Parlament catalán votó en contra de la iniciativa para prohibir los toros a nivel autonómico. Eso le honra. La iniciativa, no obstante y como bien se sabe, prosperó; seis años más tarde, y a esto, qué raro, se le dio mucho menos bombo, el Tribunal Constitucional tumbó ese veto (Urtasun firmó entonces un manifiesto que se oponía a esa decisión), por lo que desde entonces otra vez se pueden perfectamente organizar corridas en cualquier punto del territorio aunque en Cataluña quedó un ambiente enrarecido y no ha habido entre los taurinos catalanes la suficiente valentía y sí mucha cobardía para recuperar una parte esencial de su cultura mediterránea. Parece que los tópicos son por algo y los grandes empresarios taurinos en Cataluña prefieren salvaguardar sus intereses económicos en otras áreas antes que meterse en problemas a causa de sus negocios taurinos. Y de los grupos políticos que desde hace años han estado mandando en Cataluña y su relación con la tauromaquia qué se puede decir. Todo mal, nada bueno. Todo sea por la antiespañolidad y un progresismo de McMenú.

Durante la ocupación de Iceta en el cargo (2021 – 2023 / 2 años y 132 días), el Ministerio de Cultura concedió a la ganadería de Miura la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2022 y se le otorgó el Premio Nacional de Tauromaquia a Morante de la Puebla (2021), La Casa de Misericordia de Pamplona (2022) y este año a don Julián López. Si bien me parece que en la concesión de estos galardones, el ministro tuvo poco o nada que ver.

Eso sí, Iceta la cagó y tuvo que cambiarse el pañal: de primeras excluyó a los toros de uno de los aportes estrella de su mandato, el Bono Cultural Joven (esto es: 400 € a cualquier ciudadano legalizado en España que cumpla 18 años para que se lo gaste en el sector cultural, un proyecto que arrancó en el 2022 y que seguirá teniendo continuidad, siendo los nacidos en 2006 próximos beneficiarios en el 2024). Pero la Fundación Toro de Lidia ganó un recurso interpuesto en el Tribunal Supremo y el Gobierno fue obligado a meter los toros en el Bono, a reconocerlos como cultura. Touché.

Tras el fallo del Tribunal Supremo a Iceta se le pudo ver en la Corrida de la Prensa en Las Ventas acompañando al Rey Felipe IV. ¿Arrepentimiento? Me consta que algunos aficionados le dieron leña pero otros se alegraron de verle representando su papel institucional como ministro de Cultura. Algo es algo. ¿A su relevo le veremos en alguna corrida como ministro? Lo dudo mucho.

«Vamos a levantar la bandera cultural frente a la censura y el miedo», dijo Urtasun tras recibir su cartera en un discurso que se me antojó vacío y lleno de lugares comunes (Iceta es mucho más carismático) y al que se le podría tachar ya de incoherente. ¿Hay algo, en el ámbito sociocultural, más censurado y denostado que la tauromaquia? ¡Y cuántos aficionados a los toros hay por ahí que temen salir del armario por el miedo al qué dirán y disfrutan sólo a escondidas! No parece halagüeño para los aficionados a este incomprendido Arte Mayor que se estrene un ministro de incultura que ha definido a las corridas de toros como «una actividad injusta, sádica y despreciable, que no merece ser legal en el ordenamiento jurídico”.

El pueblo del toro tendrá que doblegar esfuerzos para contrarrestar lo que tiene toda la pinta de que será un mandato de espaldas a la tauromaquia, sino es que directamente obstaculizada, ya lo veremos. Muchos consumidores de cultura que no son aficionados a la tauromaquia o directamente antitaurinos me pueden decir, “bueno, ¿y a mí todo esto qué me importa?”. Con ellos/as habría que preguntarse, ¿de qué méritos o relevancia cultural puede presumir Ernest Urtasun para presidir el Ministerio de Cultura de España? Si miramos su curriculum no parece justificado, y ya se sabe que muchas veces terminan ocupando cargos actores políticos que son colocados por conveniencia estratégica en determinados sitios aunque no tengan experiencia en los sectores que van a presidir. Así las cosas por el planeta Tierra.

No me convence ni me fío de nuestro nuevo ministro de cultura. Quiero pensar en lo que dice Victorino Martín: “los ministros pasan, pero la tauromaquia queda”.

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