21 años sin Camarón de la Isla: «La leyenda del tiempo»

Arte Grande y Revolución.

camaron-la-leyenda-del-tiempo_front-LVÚCon toda seguridad podemos afirmar que Camarón de la Isla es el músico más afamado dentro del territorio del flamenco y, asimismo, una de las figuras más importantes de la historia de este género. Este dos de julio se cumplieron 21 años desde su muerte (falleció joven, con apenas 41 primaveras cumplidas, luego de que las drogas y, especialmente, una durísima adicción al tabaco le agravaran un cáncer de pulmón) y me gustaría recordarlo comentando el polémico La leyenda del tiempo (1979), el que fuera su décima publicación oficial y su álbum que más ha trascendido con el paso de los años.

La leyenda del tiempo se ha convertido en referente de la música flamenca, andaluza y española porque Camarón electrizó y alborotó un género que hasta entonces se le tenía por conservador (el flamenco es un arte que cultivan familias de una etnia muy concreta, que se transmite de generación en generación por transmisión oral). En palabras más precisas, en este álbum Camarón mezcló diestramente su naturaleza gitana con el rock de su época (y con cierta vertiente vanguardista y experimental), rompiendo de esta manera con todo lo que había hecho antes en su carrera, la cual se constituía ya por nueve magistrales discos de flamenco estándar acompañado por ni más ni menos que Paco de Lucía a la guitarra (músico que no participó en el álbum que aquí se comenta; ocupó ese lugar otro grande de las seis cuerdas: Tomatito), publicaciones que pesaban mucho sobre él porque le habían hecho ganar prestigio dentro de los circuitos tradicionales del flamenco.

Ciertamente, Camarón no fue el primero que se aventuró en este provechoso mestizaje de géneros y ni siquiera se puede considerar que fuera el más radical al llevar esta práctica a cabo. Antes ya lo habían hecho así grupos como Smash, Triana, Cai, Imán Califato Independiente, Gong, Las Grecas, Pata Negra, o artistas como Kiko Veneno, Sabicas, entre tantos otros.

¿Entonces por qué se ha convertido La leyenda del tiempo en un trabajo más importante que los de cualquiera de estos músicos citados e incluso de los que vinieron después siguiendo esta misma tendencia (sin que esto signifique, para nada, un menosprecio a los logros de cada uno de ellos)? Pues yo creo que por el simple hecho de que lo hiciera él y no otro. Me explico: Como ya digo, los puristas del flamenco en general le tenían estima a Camarón hasta entonces y el gran público del género y particularmente los gitanos le veían con una admiración fervorosa, casi religiosa (que con el paso de los años y con el devenir de los acontecimientos se acentúo mucho más), como un niño prodigio y una especie de mesías. A sus ojos, Camarón era uno de los chicos más sobresalientes de la escuela del flamenco y por eso era chocante que, de un día para otro y sin notorios avisos, apareciese rodeado de roqueros, rebelde, barbón, vistiendo chaqueta de cuero y encima reivindicando abiertamente una música anglosajona, o lo que es lo mismo: una música de payos (no-gitanos).

¡Para poner el grito en el cielo, cómo no!: el disco en principio se denostó, las ventas fueron ridículas (hasta la muerte de Camarón apenas se habían vendido menos de seis mil copias, una cifra miserable se la vea por donde se la vea) y se dice que algunos que compraron el álbum volvieron a la tienda cabreados, exigiendo que les devolviesen su dinero porque aquello ni era Camarón ni era flamenco. A día de hoy, todas estas cosas nos parecen simplemente el signo natural de otra época más inocente y reaccionaria. A fin de cuentas, lo que ocurrió fue que Camarón se adelantó muchos años con La leyenda del tiempo, lo cual no es poco, y así lo comprendieron los entendidos y entusiastas del momento, a quienes se les debe que el álbum no haya pasado al olvido.

Deprimido por el recibimiento que obtuvo su disco, y aunque estaba seguro de la valía de esta obra, Camarón encauzó sus siguientes trabajos en un marco más tradicional aunque indudablemente se perciben aquí y allá inevitables y lógicos impulsos creativos de gran genio pero definitivamente no volvió a grabar nada tan acusadamente trasgresor.

Para la posteridad quedan esas diez composiciones que conforman el disco. Seis de las cuales están basadas en sublimes y delirantes poemas de Federico García Lorca (léase por ejemplo estos versos: Y si el sueño finge muros en la llanura del tiempo, el tiempo le hace creer que nace en aquel momento); la autoría de los demás textos se reparten entre Omar Jayam (poeta persa nacido a mediados del siglo XI), Fernando Villalón (poeta andaluz, fallecido en Madrid en 1930), Francisco Díaz Velázquez (escritor y compositor sevillano nacido en 1942), uno del ya mentado Kiko Veneno, y otro más que se adaptó de una melodía popular.

La leyenda del tiempo va del tema titular (¡esa machacante percusión, esas incursiones instrumentales de cátedra, ese moog final de alucine!), pasa por «Romance del Amargo» (unas sentidas bulerías por soleá que junto a «Mi niña se fue a la mar» y «Viejo mundo» son las tres composiciones que podríamos considerar más “puras” y menos experimentales, que sirven como puente entre el Camarón de antes y el de este disco), cruza por «Homenaje a Federico» (que sorprende por su inaudito e inquietante final), sugiere con «La Tarara» (excepcional bajo de Manolo Rosa, del grupo Alameda), avanza por «Volando voy» (una rumba que alumbra sonrisas), navega con «Bahía de Cádiz» (unas alegrías dedicadas a la tierra de Camarón), se duele con «Tangos de la Sultana» (ojo a ese final como de ultratumba), y finalmente se oscurece con «Nana del caballo grande» (escalofriante tema acompañado únicamente por el teclado de Manolo Marinelli, también de Alameda, y por el sitar de Gualberto, de Smash): Arte Grande y Revolución.

Hasta aquí este modesto artículo. No obstante, se puede hablar mucho, pero muchísimo, de este trabajo, y aún más de los triunfos, luces y sombras de la vida y obra de José Monge Cruz, alias Camarón de la Isla, La Leyenda. Ya habrá tiempo, supongo.


Artículo publicado originalmente en Satélite Media.

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