MANU FERRÓN. Misericordia

El de Granada vuelve a la carga con cinco temas más. Brillan con luz propia "Cara de astro" y "Secreto a voces".

Manu-Ferron_MisericordiawebAsí, a cuentagotas, poco a poco, van materializándose las creaciones de Manu Ferrón solista, individuo al que también podemos localizar como co-líder de Grupo de Expertos Solynieve, esa entrañable banda que es como un balsámico soplo de aire meridiano. Anteriormente, pero también durante el 2013 e igualmente en el sello Acuarela, Ferrón publicó un 7” con dos canciones para atesorar en la estantería (física y mental) en la que almacenamos nuestra música: Unanimiedad.

Misericordia (2013, Acuarela), EP de 10”, contiene cinco composiciones más del granadino. “Cara de astro”, uno de los dos grandes temas del vinilo, es un clásico instantáneo que viene moldeándose desde la década de los 90, cuando Manu la grabó con otro título y otra letra (en inglés) a modo de demo con la banda que tenía entonces. Años más tarde, fue su amigo, un tal Daniel Rodríguez, quien, enamorado de la melodía, rehízo los versos del tema, convirtiéndolo en un homenaje a Enzo “El Príncipe” Francescoli, futbolista uruguayo de culto que entre los 80 y los 90 pasó por clubes de Francia e Italia, pero a quien especialmente se le recuerda brillando en el River Plate argentino. Si a uno le da por leer entrelíneas, la frase casi al final que dice “uno juega bien cuando podés, cuando te dejan”, podría resultar un adecuado símil para describir la labor musical reciente de Ferrón de manera pública, dando un positivo y afortunado paso adelante en sus ambiciones vitales. Ahora es cuando Manu puede y “le dejan” tocar estas canciones en toda su plenitud.

En lo personal, aunque últimamente me hallo más inmerso en la exploración sobre otros territorios musicales considerable y estilísticamente diferentes al que aquí nos ocupa (como el jazz, clásica, contemporánea e incluso la zarzuela, entre otros), he de decir que “Cara de astro” iluminó algunos de los colores más sagrados que guardo para mi juventud; y por consiguiente para mi vida. Es por eso que la considero como una de las mejores canciones que ha dado el circuito pop (nacional o internacional, lo que tú quieras) en las últimas temporadas.

“Secreto a voces” es otro temazo, ya sólo por estas dos se justifica la publicación. Pop atemporal, si es que eso existe. Manu canta y le crees, tiene ese raro don de transmitir emociones de manera resplandeciente y a la vez contenida. Será que así son los soles del otoño-invierno andaluz. Si la escuchas te descubrirás después tarareándola. Lo de Ferrón sí es un secreto a voces que ahora está afortunadamente dejándolo de ser.

Al final de la cara A, “Enemigo que huye” se mantiene prácticamente por el mismo carril que las anteriores y, aunque no alcanza las mismas altas cuotas de estado de gracia que ellas, se percibe claramente que el autor posee grandes capacidades a la hora de dotar a sus canciones de una riqueza y presencia especial, de modo sencillo que no simple, sin ser explícito pero tampoco sin esconder la mano, un equilibrio bastante difícil de conseguir. Es un tema contra la soberbia y una reivindicación al derecho de no tener que dar explicaciones por todo.

Ya dando la vuelta al vinilo, creo que la primera de las dos que conforman esa cara, “Precisamente de esta manera”, podría ser la más flojita del set pero en este caso eso quiere decir poco, porque podría ser de las más reseñables en debuts de otros solistas o bandas. Es una reacción contra el sistema manipulador y desalentador en el que vivimos.

Finalmente y quizá justamente por eso, “Me quedo” es, sin pasarse tampoco mucho, la más compleja del puñado y la que más se aleja del resto. En ella, Ferrón emplea elementos psicodélicos, ciertas atmósferas espaciales y pequeñas dosis de música andaluza. De pronto nos recuerda a Los Planetas y es lógico debido a esa estrecha conexión que Manu ha tenido con ellos desde hace tiempo (no olvidemos que Ferrón metió mano en dos hits planeteros: “La playa” y “Corrientes circulares en el tiempo”). Hay una manera parecida en la inflexión de voz y la forma en que ésta convive con la música. Algo hay.

En definitiva, Manu Ferrón sigue manteniendo un nivel por encima de la media, aunque quizá todavía sea poco y pronto para que, como oyentes, recibamos el golpe de gracia de placer letal que parece sugerir tanto el título como el pequeño puñal que Daniel d’Ors Vilardebó ilustra en el vinilo, quien igualmente ha plasmado el burro de la portada en lo que se intuye un juego de asociaciones: ¿cara de asno?

Si el primero tuvo dos canciones, el segundo cinco, cabe pensar que lo siguiente ya será un LP con unas trece canciones… ojalá.


Artículo publicado originalmente en Fac magazine.


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