Tino Contreras, en vías de rescate

El músico chihuahuense es una de las figuras más prolíficas pero también menos valoradas de la historia del jazz mexicano.

Durante estos días he estado escuchando (y por tanto, estudiando) un disco recopilatorio editado durante el 2012 por Vampisoul, un sello español que me roba el sueño por su alucinante catálogo, el cual recomiendo exhaustivamente. Se trata de Fetén. Rare jazz recordings from Spain. 1961 – 1974, un álbum que, como bien reza el título, compila trece temas de jazz poco conocidos de autores españoles o extranjeros que grabaron alguno de sus discos en España. Entre los foráneos elegidos ha llamado mi atención la pieza «Marcha de los dioses«, acreditada a Tino Contreras, un individuo nacido en Chihuahua en el año 1929, proveniente de una familia de músicos. Es, además de toda una leyenda viva, un extraordinario baterista (su faceta más conocida, sin duda), pero también destaca su labor como compositor y le entra con conocimiento de causa a la trompeta, al piano y a la cantada.

En la web (en donde hay poca información sustanciosa sobre él, principalmente se encuentran anodinos artículos desperdigados que prácticamente dicen lo mismo, como en un corta-pega sin más, carentes de un buen análisis y de rigurosidad, sobrados de verborrea inútil, lo cual no deja de resultar decepcionante) se manejan diversos datos. En su web oficial se enlistan 41 títulos pero hay artículos que aseguran que supera las 45 publicaciones. No sé hasta dónde llega el listado la verdad, pero para salir del paso dejémoslo en que ha publicado más de 40 discos.

¿Por qué aparece, entonces, un músico mexicano en un recopilatorio español?, pues porque resulta que Tino Contreras editó durante la década de los sesenta algunos de sus trabajos en Europa (después también lo haría en otros países como Argentina y Estados Unidos). En Francia lanzó títulos como Tino Contreras y su Tropical Jazz (1961), Jazz à Paris (1962) y Festival del Jazz (1963); en Alemania vio la luz México en la noche (1963); y en España hizo lo propio con Flamenco Jazz (1965) y Tino Contreras y su Jazz Latino (1966), disco éste de donde se extrae «Marcha de los dioses». Al parecer tuvieron una nimia repercusión comercial y hoy en día son piezas de auténtica colección.

Para esa gira europea (que pasó también por Centroamérica y El Caribe) se hizo acompañar de músicos que, en mayor o menor medida, resultan más difíciles de localizar en la red: Mike Bravo (flauta, saxo alto y clarinete), Adolfo Sahagún (trompeta), Jesús Altamirano (piano), Carlos Macías (contrabajo) y Ernesto Espinoza (guitarra).

En México a Tino Contreras se le conoce y no se le conoce. Por un lado, lógicamente se le señala como uno de los pioneros de la escasa historia de jazz de nuestro país. El productor y representante Fernando Gallegos Carrión lo sitúa dentro de los veinte mejores y/o más importantes músicos de jazz de México (podio que comparte con Cecilio “Chilo” Morán y Juan José Calatayud, entre otros) y en el libro El jazz de México. Datos para esta historia de Alain Derbez (editado en el 2012 por el Fondo de Cultura Económica) su nombre aparece en varias ocasiones a lo largo de sus páginas. También ha recibido premios y reconocimientos, por ejemplo: en 1997 le dieron un Emmy; en el 2011 le otorgaron el Trayectoria 50 años y más por parte de la Sociedad de Autores y Compositores de México; en el 2012 el gobierno de Chihuahua le gratificó su carrera; etcétera. No obstante, la realidad es que el gran público mexicano apenas ha oído hablar sobre Tino Contreras y menos aún escuchado.

Hay varios problemas para que se difunda su obra adecuadamente: como ya he dicho, se escribe (en medios) y se habla (en radio y televisión) exageradamente poco sobre él; conseguir prácticamente cualquiera de sus discos de manera física es toda una proeza, no están en las tiendas ni reales ni virtuales; en streaming encontramos poquísimos títulos, en Spotify están disponibles sus últimas publicaciones o reediciones (Jazz Bicentenario, Jazz Mariachi, Jazz Mexicano, Generaciones y la antología El Jazz Mexicano de Tino Contreras, editado en el 2012 por el sello inglés Jazzman Records) y en Youtube se localizan temas aislados de sus discos más antiguos. Pero definitivamente no está todo lo que debería estar.

Álbumes que se antojan de interesante escucha como Volado por los Merengues (1957), Jazz Ballet (1963), Misa en Jazz (1966), Quinto Sol (1978), Sinfonía Tarahumara Jazz (1984) y Betsabé – Fantasía (2004), entre otros, son piezas que habrían de estar más al alcance del melómano inquieto.

Según varias fuentes (que por cierto, y una vez más, no se logran poner de acuerdo, los datos me han parecido considerablemente caóticos e incluso contradictorios), se ha estado realizando un documental y un libro biográfico sobre Tino Contreras desde hace unos años (no he sido capaz de encontrar información relevante al respecto, ni director, ni posible título, ni productora, ni fechas aproximadas de publicación o estreno). ¡Menos mal!, sólo espero que el proyecto llegue a buen puerto y no se quede en intento, como muchas veces suele pasar. Y también deseo que sea un trabajo a la altura (tanto en un nivel artístico como enciclopédico), que nos sirva a los mexicanos y a los amantes del jazz del mundo como una herramienta que nos permita dimensionar en su justa medida (cualquiera que ésta sea) a una de las figuras mexicanas más prolíficas y menos valoradas de la historia de nuestro jazz. ¡Desde aquí lo exijo y lo demando!


Artículo publicado originalmente en Satélite Media.

Satélite logo


¿Te ha gustado lo que has leído? Haz una contribución a través de PayPal entre los 0.10 € y los 18 € (o su conversión a cualquier tipo de divisa) para que La Vida Útil pueda resistir y crecer:

Botón donar Paypal

Sin comentarios... aún

Deja un comentario

*

*

336x280ad

Relacionado con

Suscríbete al boletín de LVÚ

Cada mes tendrás en tu correo electrónico un boletín con el resumen de lo más destacado de La Vida Útil. Si luego te arrepientes, darte de baja es muy fácil.
* = campo obligatorio