Bufó-Bufó, debut y despedida

El cuarteto moreliano publica un EP con cuatro temas en descarga gratuita y a la par anuncia su disolución.

Sólo vi en directo a los Bufó-Bufó una vez, en el 2011, cuando me encontraba de visita en Morelia. No les voy a mentir, tengo lagunas mentales con respecto a ese y otros días. Pero lo que recuerdo lo conservo muy vívamente en la memoria, como por ejemplo el viaje previo al concierto en el coche de un amigo de mi hermano, observando otra vez, con ojos nuevos, mi ciudad natal tras cerca de tres años fuera de ella sintiendo por momentos auténtica fascinación con respecto a sus defectos y/o sus virtudes que antes no me percataba o no sabía comprender del todo o nada.

Del concierto me gustaría destacar la llamativa y acertada manera en que entraron al escenario: un solitario Cuauhtli (guitarra) apareció de pronto pisando fuerte y acompasadamente la tarima, ¡PAM PAM PAM!, para que así centráramos nuestra atención sólo en él. Al minuto ya estaba maltratando finamente su guitarra, mientras que el resto de la banda -Aquiles (guitarra), Adad (batería) y Abidan (bajo, voz principal y uno de mis hermanos espirituales más queridos)- pusieron pie en el escenario de manera más silenciosa y sutil, escondidos tras sus sombras. Así el impacto sonoro, la embestida, que sobrevino cuando ya todos estaban enchufados y dispuestos a atacar consiguió generar una buena dosis de emoción porque la expectación la empezaron a suscitar desde el mismo instante en que salieron a escena, como quien dice, ya con el teatro preparado. Aquella introducción me pareció tan sencilla como efectiva.

También recuerdo varios momentos de lo que ocurrió después del concierto, ¡cómo olvidarlo si fue una memorable borrachera en casa de la que fuera mánager de Bufó-Bufó, la gentil Cecilia Díaz! Recuerdo que varios de los que se encontraban ahí tocaron algunas canciones acústicas y que me animaron a que yo interpretara alguna pero rechacé rotundamente la propuesta por no sentirme con la seguridad necesaria para ello. Recuerdo las risas y lo bien que nos lo pasamos. Recuerdo que Abidan y yo tuvimos que salir literalmente huyendo de la casa de Cecilia a altas horas de la madrugada porque de otro modo las peligrosas y alcoholizadas féminas que se encontraban en la fiesta no nos hubiesen dejado ir hasta que amaneciera, idea que a Abidan y a mí nos horrorizaba porque ya estábamos bastante cansados y anhelábamos dulce reposo.

Inevitablemente mis pensamientos sobre Bufó-Bufó (+ Cecilia Díaz) están asociados a esa visita a Morelia en el año 2011. Recuerdo que en otra ocasión, igualmente en la casa de Ceci, nos reunimos para ver el DVD de Juan Gabriel en Bellas Artes porque estaba convencido de que se iban a impresionar de la sobrada interpretación que el Divo registró ahí, y no me equivoqué. De hecho, todavía conservo dentro del estuche de ese DVD la calcomanía de la cabeza de un búfalo que Abidan me regaló a modo de merchandising. También recuerdo las ideas que él tenía para la portada y el empaquetado de lo que sería un EP que nunca llegó a materializarse como tal pero que justo ahora, ¡tanto tiempo después!, ve la luz en formato digital y en descarga gratuita aunque con una presentación más sencilla y austera que la que Abidan ideaba en aquellos días. Con todo, considero que la imagen del búfalo sobre fondo blanco está muy bien resuelta (eso sí, creo que el no haber acentuado el nombre de la banda es un error).

Pincha la portada para escuchar y descargar el EP de Bufó-Bufó, el hola y adiós de este cuarteto moreliano.

Pincha la portada para escuchar y descargar el EP de Bufó-Bufó, el hola y adiós de este cuarteto moreliano.

Sin embargo, el EP ha venido acompañado con la triste noticia de que, como así ya me lo había avisado el propio Abidan desde hacía mucho tiempo, la historia de Bufó-Bufó concluye aquí, o que por lo menos aquí se abre un paréntesis de silencio, no se sabe.

Sobre su verdadero peso en Morelia poco puedo hablar porque como ya he escrito, yo no viví en casa la bufomanía, pero por lo que me han dicho y he leído, Bufó-Bufó, ahí donde se presentaban en directo, causaban admiración y excitación en los bajos submundos alternativos de Morelia (“¡We are Mexicans!” fue un verdadero hit marginal en la ciudad).

Por eso sabe a poco que lo que va a quedar de toda aquella energía y entusiasmo que ellos conseguían inyectar en la gente que los escuchaba y de la entrañable formación que suponía el ensamble de estos cuatro individuos, se vea apenas reflejado en cuatro canciones producidas no con los mejores recursos, las cuales no llegan ni a los veinte minutos en total. Un álbum de larga duración les hubiese hecho más justicia porque así, con un EP, parece que su historia termina incluso antes de que llegase a empezar de verdad.

No aprobaba de ninguna manera que Abidan compusiera sus canciones en inglés (no es momento para profundizar en ello, sólo diré que estoy totalmente en contra de que los hispanoparlantes nos expresemos en la lengua del imperio sin una justificable razón de peso), e incluso discutimos alguna vez por ese tema, pero opino que sus canciones tienen fuerza, nervio, cornada y resultan atractivas. Sin embargo, creo (¡y sobre todo espero!) que lo mejor de Abidan está aún por llegar.

Desde aquí le deseo suerte a cada uno de los Búfalos.


Foto: Jesús Cornejo.

Artículo publicado originalmente en Satélite Media.

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